No llegaste de la forma que yo había imaginado y tantas veces soñado: un parto natural , sin medicamentos intravenosos, sin focos deslumbrantes, sin olor a yodo y asepsia; solo tú ,papá,la matrona y yo, respirando el mismo aire,sintiendo como empujabas por querer salir al nuevo mundo,oliendo el sudor, los fluidos, oyendo los jadeos, las respiraciones entrecortadas, los gritos  de dolor y de alegría… no ,no fue así, como tampoco lo fue en mi primer embarazo; viniste al mundo por una cesárea ,igual que tu hermano D.Pero aún así ,me enseñaste que hay que aceptar la vida como es, como viene y amarla de ese modo.
Todo mi cuerpo temblaba en aquel quirófano, mi mente se acordaba de la cesárea anterior, del miedo previo a la anestesia general por las complicaciones y  el miedo con el que desperté desconociendo lo que había podido ocurrir con D durante mi profundo sueño.
Estaba de nuevo en el quirófano, temblando si , pero la situación era diferente, estaba despierta, noté como te sacaron de mi vientre y por primera vez en mi vida, te vi.
Espero no olvidar jamas esa imagen,eras tan pequeñita …arrugada, blanquita y resbaladiza, echa una pequeña bola, con tu cuerpo aún adaptado al espacio de mi útero; no eras consciente del espacio infinito que tenías alrededor.
Después lloraste y yo sonreí con los ojos llenos de lágrimas;ese hermoso llanto era vida, nueva vida que venía con fuerza a este mundo.
Una enfermera te envolvió rápidamente en un pañito y acercó tu cara a la mía mientras los cirujanos seguían trabajando, en seguida te callaste al notar el calor de mi piel.
-Bienvenida a este mundo mi amor.- Te susurre al oído.
-Te estábamos esperando.
A los pocos minutos pude cogerte y ponerte sobre mi, y tú tan pequeñita buscaste el pezón, sabías muy bien lo que tenías que hacer y empezaste a succionar con gran avidez; noté como las leche empezaba a fluir y como las lágrimas de mis ojos empezaban a resbalar ;en ese momento supe que las dos nos habíamos estado esperando desde hacía mucho tiempo, quizás desde siempre,desde antes incluso de que llegáramos a existir.
Desde entonces y a lo largo de estos casi tres meses te he llevado siempre a mi lado , porteandote en el fular, durmiendo piel con piel…
Ahora me da igual  la forma en la que llegaste, lo importante es que estás aquí, mirándome con esos ojitos de gatita lista  y haciendome-haciéndonos muy, muy felices en cada segundo de tu existencia.

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