Ayer por la mañana estuvimos con una amiga y su pequeña escalando con cuerda.
Estabamos a la sombra, corría una suave brisa y nuestra única compañia eran unos cuantos buitres leonados.
Hacía mucho que no escalábamos en deportiva y las sensaciones fueron muy buenas e intensas.
Volver a abrir, volver a escuchar el tintineo de las cintas en la cadera, sentir el vacio debajo de tu cuerpo, y cómo paso
a paso vas subiendo ,hasta la siguiente chapa, y hasta la otra , cada vez más alto;miras hacía arriba y sólo ves cielo y nubes, miras hacia abajo y de repente eres pájaro.

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