Todas las mañanas de camino al cole ,nos encontramos con un madroño que ahora está lleno de frutos.
Me gusta salir con tiempo de casa e ir caminando los 3 juntos: D, la pequeña E en el fulard y yo.
D siempre se para ,escoge los más maduros y hace un segundo desayuno; fruta fresca, rica  y recien cogida del arbol.
Me encanta vivir en un pequeño pueblo y tener estas cosas a diario, integradas en nuestro dia a dia cotidiano.
Además ellos aprenden simplemente observando, observar los cambios de los arboles en cada estación, cuándo aparecen sus frutos, los olores, colores de cada momento …Y nosotros aprendemos con ellos a caminar diferente; OBSERVAR,ESCUCHAR,SENTIR,REIR ,DISFRUTAR, disfrutar del camino y olvidarnos algo más del reloj.

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