Durante las vacaciones de Semana Santa tuvimos la suerte de coincidir unos días con unos amigos.
Intentamos coincidir en  nuestras salidas al campo con otros papás /mamás que tengan niños de edades similares a los nuestros,¡ cuantos más mejor!
Si los dejas jugar libremente , la naturaleza es un medio muy rico, dónde aprenden un montón de cosas, sobre ellos y sobre los demás.

Esta vez estuvimos en Cuenca; allí pasamos 4 días espectaculares para nosotros, mágicos  para ellos.

Nosotros aprovechamos a escalar un poquito mientras que ellos se dedicaban a explorar el terreno; un terreno virgen (para ellos), aún sin descubrir, con peligros reales e imaginarios, cuevas de hombres prehistóricos, excavaciones arqueológicas y paleontológicas con huesos de dinosaurio, casas abandonadas que pueden llegar a ser museos, dónde todo es posible…

Uno de los días estuvimos escalando al lado de una gran cueva, era una zona húmeda y musgosa; debajo de la cueva había una pequeña construcción;  un casita de adobe semiderruida.

Dentro de la casa había cenizas y carbón de antiguas hogueras, trozos de cristales de  botellas rotas, ladrillos, tierra , piedras  y paja de la pared de la casa…

¡Un lugar increíble  para ellos!

En esta foto, D está trabajando con un cristal y un trozo de yeso.

Está jugando a ser un arqueólogo que intenta raspar una inscripción secreta en la piedra.

A mí al principio me daba miedo que hubiera tantos cristales y tan  grandes, pero pensé que igual que les enseño a coger el cuchillo , les podía enseñar a coger un cristal para no cortarse; les enseñé cuales son las partes de un cristal que cortan y cuales no; la verdad es que D me dejó asombrada con su manera de coger el cristal para raspar el yeso ( ¡¡y luego me preocupo de que todavía no coge bien el lapicero para dibujar!!;))
En esta foto, siguen buscando piedras para raspar y encontrar tesoros…

 

 

Después  de jugar a ser arqueólogos, entraron dentro de la casa semi-derruida; era una casa hecha de adobe y paja; les llamó mucho la atención las paredes de la casa; se podía ver perfectamente la paja entre el adobe. Estuvieron un buen rato sacando la paja de las paredes y haciendo montoncitos en el suelo con ellas; creo que estaban haciendo nidos para dinosaurios o águilas,(no estoy segura).

Luego estuvieron jugando  a ser hombres prehistóricos. Decidieron pintar en las paredes de la casa con los trozos de carbón que habían quedado como restos de las hogueras; eran pinturas rupestres, decían.Incluso llegaron a pintar su totem.

Quedé impresionada cuando vi este dibujo de un bigardo hecho por un niño de tres años:

 

Después decidieron continuar haciendo una hoguera; buscaron una gran piedra dónde ponerla,
Y se reparten el trabajo en equipo, ponen piedras debajo para que sea mas estable, mientras E y D van buscando materiales para hacerla:

 

 

Este es el resultado:

Utilización de varios materiales: carbón de la hoguera, palos de la hoguera  y barro (llamas de la hoguera).

 

Atención a los pantalones de D 😉 je,je,je.

 

Le hicieron dibujos con carbón simulando las llamas…

 

Y se quedaron muy orgullosos observando durante un rato la obra que habían realizado los tres juntos.(al calor de la hoguera)

Me gusta mucho esta etapa: el descubrimiento de la amistad, la satisfacción del trabajo en equipo, el dejar de pensar en yo para pensar también en el otro…

Nuestros amigos de la primera infancia, amigos que siempre estarán con nosotros, de una manera u otra…

¿Quien no recuerda las amistades de esos primeros años?.

Anuncios